25 de septiembre – Siempre se ha reconocido que la mejor manera de mejorar la seguridad en el mar es elaborar normas internacionales que sean observadas por todas las naciones dedicadas al transporte marítimo, y a partir de mediados del siglo XIX comenzaron a adoptarse una serie de tratados internacionales. Varios países propusieron el establecimiento de un organismo internacional de carácter permanente con miras a promover la seguridad marítima de forma más eficaz. No fue hasta el establecimiento de las Naciones Unidas que estas esperanzas se convirtieron en realidad. En 1948, en el marco de una conferencia internacional que tuvo lugar en Ginebra, se adoptó un convenio por el que se constituyó formalmente la Organización Marítima Internacional (OMI). El Convenio constitutivo de la OMI entró en vigor en 1958 y la nueva Organización se reunió por primera vez el año siguiente.
El tema de este año muestra el estrecho vínculo entre el transporte marítimo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el Objetivo 14: Vida submarina. También está relacionado con los objetivos 13, 9 y 17. Desde la adopción estos objetivos en 2015, los Estados miembros han tomado medidas concretas para mejorar la gobernanza de los océanos. Entre otras, cabe destacar la Estrategia de la OMI para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los buques, que establece una hoja de ruta para alcanzar emisiones netas cero en el transporte marítimo antes de 2050.
Pone de relieve también importantes avances a nivel internacional, como el Acuerdo de las Naciones Unidas sobre la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional, las negociaciones para un tratado que ponga fin a la contaminación por plásticos y la tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, en junio de 2025.





